Hola, soy Casandra, la escritora. Ya que las otras dos se dedican a hablar, dar cursos y conferencias o contar historias de otros, alguien tenía que escribir las propias creaciones y me ha tocado a mí.

Escribo desde que tengo memoria. Recuerdo que mi primer libro, autoeditado, lo escribí con ocho años. Desde entonces, no he parado de escribir.

Mis mejores recuerdos del colegio son los momentos en los que leíamos nuestras composiciones en voz alta. Yo era una de las marginadas de clase por rara y, sin embargo, cuando yo leía se hacía el silencio y luego venían todas las compañeras a decirme cuánto les había gustado mi relato. A veces eran un poco lacrimógenos, lo reconozco, pero es mi vida era un desastre aunque también porque hacerlas llorar con las desventuras de una protagonista a la que sus compañeras maltratan era una especie de venganza. En aquella época no se hablaba de acoso escolar ni nunca ninguna profesora aprovechó la información que le transmitía.

Cuando salí del colegio comencé a escribir para mí y para los más cercanos. Alguna vez taladré a algún profesor para que me dijera si le gustaba cómo escribía y me presenté  a varios concursos literarios a lo largo de mi vida y no se me dieron mal, la verdad. Pero nunca confié en mí lo suficiente como para lanzarme a la aventura de escribir profesionalmente.

Y luego la vida dio un vuelco y me quitó el tiempo. Así que dejé de escribir. Pero me apagaba, la verdad, y un día me descubrí discutiendo con la radio porque me indigné con la noticia. Otro me pasé la noche en vela memorizando un relato para cuando tuviera tiempo de escribirlo. Y cuando estas cosas se volvieron tan frecuentes como la lluvia en Asturias, mi mejor amiga me enseñó qué era un blog y me propuso hacerme uno.

Así nació mi blog, https://porquenomecasoconnadie.blogspot.com.  Primero sólo fue un lugar donde hacer ejercicios de escritura, donde volcar mi cabreo con las cosas que ocurrían o donde contar, desde la ironía, qué me había pasado ese día. Pero la gente empezó a entrar, a compartir mis entradas y a comentarlas. Y el blog fue creciendo y yo con él.

Volví a escribir por placer y volví a crear historias. Descubrí el género de los microrrelatos y comencé a publicar en el blog algunos que nunca ganaron nada pero bien pudieron hacerlo. De esta forma fui aprendiendo a confiar en mí. Y volví a presentarme a concursos y tuve suerte y me publicaron:

  • Un microrrelato en el libro Porciones del alma.
  • Un microrrelato en el libro Microfantasías.
  • Un relato titulado “La otra realidad” publicado en el libro Desde el corazón de la vida en el que se recogen el relato ganador y los seis finalistas del I Certamen Internacional de Relatos Cortos sobre Discapacidad 2015.

Incluso me atreví con una novela: Los amores de El Tío Nelo, que, por cierto, si aún no la has leído, puedes adquirirla aquí y que está teniendo muy buenas críticas. Además puedes pasear por la página que la novela tiene en Facebook y descubrir pequeños secretos que estoy segura de que acabarán de convencerte de que TIENES QUE LEERLA.

Claro que siempre me toca firmar con el nombre de Amparo Rico, pero seguro que un día…

El blog siguió creciendo hasta que hemos llegado aquí y se impone otro cambio. Dejaré los artículos de opinión en y los relatos –basados en hechos reales o totalmente de ficción en: http://porquenomecasoconnadie.blogspot.com y dedicaré este blog a algo más personal.

Voy a ir volcando en el blog mis reflexiones y mi experiencia vital como  quincuagenaria (¿a que suena bien?) porque apuesto por la vida, porque entiendo la vida como un continuo aprendizaje y una sucesión de etapas que superar, y porque, a veces, me conformo con respirar ya que mi vida, ya lo veréis, es un tanto convulsa, y también tengo derecho a necesitar un descanso.

No pretendo dar lecciones a nadie, no estoy preparada para hacerlo. Mi nuevo blog solo es un pretexto para volver a escribir, una herramienta de autoayuda para ir viviendo el día a día, con la que espero ir recuperando la ironía perdida. Si os apetece seguirme, sois bienvenidos a:

EL BLOG DE CASANDRA