Iniciando el vuelo.

Hola, soy Casandra. Me regalé este blog el año pasado, junto con la web. Tenía que ser mi regalo de cumpleaños e iba a ser un regalo muy especial porque cumplía 50 años (¡medio siglo!) y acababa de decidir que iba por fin a apostar por mí, a dejar de posponerme y anteponer las necesidades, gustos o expectativas de cualquiera.
Pero la vida volvió a jugármela. Una semana antes de mi cumpleaños recibí la peor noticia de mi vida (al menos de los últimos treinta y tantos años): mi padre tenía cáncer y se iba a morir. No había remedio ya.
Mi vida se detuvo. Se bloqueó. Apenas podía respirar.
Pero él seguía vivo. Así que durante los cuatro meses y pico que nos concedió la enfermedad me dediqué a vivir con él. A exprimir cada momento para podernos llevar el jugo, él adonde quiera que fuese y yo al resto de mis días.
Por si fuera poco, la vida te atropella si no sigues su ritmo. Y tenía un hijo adolescente y enfermo que acababa de ser operado de algo grave y necesitaba mi apoyo; una empresa que no me daba más que disgustos y que también requería de mis decisiones y desvelos; unos atletas a los que seguir entrenando porque la temporada avanzaba; una novela que acabar y otro hijo y un marido que menos mal que están porque, gracias a ellos. sonrío de vez en cuando.
Así que mi cuerpo y mi cerebro seguían el ritmo que marcaba la vida pero la vivía a medio gas, ocupando solo parte de mis energías a eso y el resto a mantenerme viva. Porque era eso lo que me ocurría: estaba viva pero no vivía. Respiraba pero apenas entraba aire. No el suficiente. Y algunos de mis órganos y músculos comenzaron a resentirse.

Pero como el cuerpo se adapta como puede, parece que se acostumbró a vivir a medias, a respirar a medias, a latir a medias.
Claro, el blog y la web se quedaron por el camino. Me resultaban dos cargas adicionales y ajenas a mi vida. A esta vida a medias que andaba viviendo. Acabé la novela antes del verano, a tiempo para que la leyera mi padre, y desde entonces no he vuelto a escribir en serio. Bueno, en broma, porque lo que más echo de menos es mi ironía, mi sentido del humor que, durante esos cuatro meses se concentró en mantenerse vivo para mi padre y que se perdió junto a él aquel fatídico 18 de septiembre.
Y así he llegado hasta hoy: con la musculatura tan tensa que más que fibras tengo cuerdas con las que tocar el arpa; con un hígado jodido y sin visos de restablecerse (maldita sea, ¿no dicen que el hígado se regenera?); un aparato digestivo que aún no se ha dado cuenta de que tiene que funcionar, que no puede seguir paralizado; y un blog paralizado y otro sin estrenar.
Y medio siglo más un año.
Otra vez más sin poder cambiar de rumbo. Sin siquiera poder intentarlo. Con la empresa que me da de comer y poco más por ahora y proyectos para los que apenas tengo tiempo si no es robándomelo a mí misma y a lo que amo.
Pero estoy viva. Sigo viva. Y quiero seguir viviendo porque aún me quedan cosas por hacer. Tengo que poder volver a la docencia, aunque sea no lectiva, tengo que seguir escribiendo, tengo que volver a publicar más novelas porque aunque tengo 51 años, aún tengo tiempo. Y ganas.

El sol acaba saliendo siempre.

 

6 Comments
  • Mamen

    3 octubre, 2018 at 8:46 pm Responder

    😍

  • Mamen

    3 octubre, 2018 at 8:48 pm Responder

    Ya me contaras que tal todo… y a ver si a ese higadito aprende a funcionar… que con lo activa que puedes ser parece estar cansino… me alegra tu optimismo y te animo a que sigas así.

    • Casandra

      4 octubre, 2018 at 9:45 am Responder

      Un besazo.

  • INma. Admiradora incondicional

    4 octubre, 2018 at 5:07 am Responder

    Cada día.
    Ánimo !!! Tot anirá molt bé !!!
    T´esperem asiosos per llegir !!

    • Casandra

      4 octubre, 2018 at 9:47 am Responder

      Gràcies. La idea es publicar un article per setmana. Així que fins el proper dilluns. B7s

  • Casandra

    12 marzo, 2019 at 9:33 pm Responder

    Hecho. Muchas gracias por tu interés, Sanny.

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